Viernes, 26 de febrero de 2010. “Religiones y laicismo: un contencioso histórico”, fue el tema central de la última cita del Club Internacional de Debate de Alcorcón, celebrada ayer en el Centro Cívico Los Pinos. Este debate, moderado por el periodista Eduardo Sotillos, director del Club Internacional de Debate contó con la presencia de Juan José Tamayo Acosta, catedrático de Teología y Ciencias de la Religión de la Universidad Carlos III de Madrid.
Tamayo hizo un recorrido a través de la historia de las relaciones entre el Estado y la religión, un acercamiento que configuró el hilo conductor de este debate. Uno de los temas tratados durante el coloquio, fue la identidad de España basada en la religión y su injerencia en las bases legales del Estado. “La Constitución de 1812, por ejemplo, en su artículo primero, decía que la Iglesia Católica es y será siempre la religión oficial del Estado”, explicó.
La llamada Constitución liberal, tiene un artículo escencialista y vinculada a la identificación de la nación española con el catolicismo configurando también parte de la identidad cultural, según recordó el catedrático durante el Debate.
Juan José Tamayo avanzó en el tiempo y expuso que, durante los 40 años del Franquismo, el debate sobre las relaciones entre el Estado y la Iglesia desapareció debido a que imperaba la identidad nacional-católica dictaminada desde el Estado. “La Ley de Libertad religiosa en esta época decía que los ciudadanos eran libres de elegir una creencia, siempre y cuando sea dentro de la religión Católica”, señalo Tamayo como ejemplo de cómo se asumía la identidad religiosa durante ese régimen.
El catedrático posteriormente reflexionó sobre los diferentes aspectos de la Transición, y señaló la política, económica, cultural y también la religiosa y manifestó que “aunque hemos avanzado mucho, la transición religiosa es aún una tarea pendiente”.
Finalmente, señaló que los debates políticos aún se mezclan los religiosos, como ejemplo señaló la Ley de Reproducción Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que actualmente enfrente posiciones radicalmente opuestas y que es una muestra del debate entre Laicismo y la religión que se cuela en los espacios de debate político.